From lived experience to the transterritorial politics of diverse women in Abya Yala: Francesca Gargallo’s methodology of life

Authors

  • Erandi Villavicencio Flacso Ecuador, Ecuador

DOI:

https://doi.org/10.32399/ICSYH.bvbuap.2954-4300.2026.8.15.898

Keywords:

Life experience, life trajectories, Abya Yala feminisms, embodied feminist methodologies, transterritoriality

Abstract

This article proposes reading Francesca Gargallo's lived, written, and activist practice within the framework of Abya Yala feminisms as an embodied feminist methodology of trans-territorial lived experience. This methodology is woven from conversations with her as my doctoral thesis advisor, during moments of artivism, political gatherings, forums, and her works on Latin American and autonomous feminism. It engages with the contributions of Rosana Rodríguez, Lorena Cabnal, Suely Rolnik, Rita Segato, Raquel Gutiérrez, and community feminisms to establish a theoretical and methodological framework for trans-territorial lived experience as a political practice of encounter and the pursuit of the commons. It is not an intimate narrative, but rather an epistemic, aesthetic, and political space of liberation where scenes, affects, and decisions make the collective fabric of resistance legible. Experience becomes trans-territorial as it unfolds amidst migrations, diasporas, and struggles, shaping a way of inhabiting the body-territory-land that crosses borders, rewriting them through relationships, shared care, and practices such as embroidery, art, and community organizing. The methodology of trans-territorial lived experience consists of thinking and writing with others, in the first-person plural, to produce a situated and dynamic «we,» capable of challenging abstract universalism from the embodied complexity of life.

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Erandi Villavicencio, Flacso Ecuador, Ecuador

Flacso Ecuador, Ecuador.

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Utilicé Inteligencia artificial para recortar y corregir redacción que extendían el artículo, así también para ubicar “palabras repetidas que no generan fluidez en la lectura”, por recomendación de la propia IA. La inteligencia ancestral y artesanal, es propia.

La expropiación de los cuerpos feminizados en América Latina, han sido registrados y releídos desde las feministas comunitarias como Lorena Cabnal, desde el concepto de territorio-cuerpo-tierra: “siempre ponemos el territorio como primera palabra, porque ahí empieza nuestra relación política.” (Cabnal, 2023). El concepto ha tomado relevancia histórico política dadas las condiciones a las que el neoextractivismo nos somete en los territorios: recae de manera más contundente en los cuerpos de las mujeres indígenas y campesinas que habitan lo que ahora solo se piensa como zonas mineras o para megaproyectos mineros, de extracción petrolera, plantaciones con militarización y paramilitarización; mismas que sufren violencias directas y sexuales usadas como estrategia de despojo, desplazamiento y humillación. (Cabnal L., 2010)

Lorena Cabnal ha desarrollado el término de sanación política por diversos medios: “Sanar es político” en Saberes Podcast (youtube); Cabnal: Sanación, feminismo y defensa comunitaria (2018) https://luchadoras.mx/mujeres-guerreras/lorena-cabnal-sanacion/. Escribe: “El pensamiento maya parte de sentir mucho la vida, de sentipensar, y ese es otro punto para elaboración de pensamiento. Y en esa relación de sentipensar hemos traído la dimensión de cómo lo cotidiano se hace político para las mujeres indígenas, tenemos una cotidianidad muy política a la que le vamos a dar un sentido cosmogónico, pero a la vez político y con una intencionalidad feminista. Y estamos hablando de territorio-cuerpo-tierra: siempre ponemos el territorio como primera palabra, porque ahí empieza nuestra relación política; no lo hablamos como cuerpo-territorio.” (Cabnal, 2023)

Esto es parte de los diálogos que Cabnal comparte desde la Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario Territorial de Iximulew en Guatemala.

Rolnik (2019) desarrolla la opresión colonial-capitalística como un proceso de secuestro de la “fuerza vital”, que reduce la subjetividad, al grado de separar a lxs sujetxs del flujo de fuerzas que lo atraviesan. Esa fuerza vital es impulso creador que atraviesan el cuerpo vibrátil (pulsional) que experimenta sensaciones, afectos, tormentas que desestabilizan al yo, sobre todo del producido por el sistema. Las “políticas del deseo” son, entonces, respuestas a la alarma que se reactiva por la fuerza vital, las cuales pueden, por un lado, crear otros mundos, o por otro, reajustar “la conciencia” a las exigencias del régimen neoliberal.

Esta violencia discursiva y criminalizante ha afectado a pueblos del Ecuador en el que campesinos, líderes, lideresas, activistas, organizaciones sociales, comunidades están siendo víctimas de la persecución estatal desde que el estado de excepción se normalizó por el supuesto “conflicto armado interno” y lucha contra el narcotráfico del presidente Daniel Noboa (2021-2026),

Batucada Popular: Un refugio musical que se expande por 7 barrios peligrosos de Guayaquil

[https://youtu.be/_fqKRWtC8g4?si=rfU9doqTT_0TWlvO]

“El tejido de la sanación: Relatos de supervivientes de traumas, guerras y violencia de género”, Proyecto de Hilos Comunes.

https://artspaces.kunstmatrix.com/en/exhibition/1557984/the-fabric-of-healing-story-cloths-by-survivors-of-trauma-war-and-gender-based

Ponencias del Encuentro Internacional Textil organizado por Memorarte en Chile: Hilando Solidaridad, sobre todo la de Daniela Carvajal. Coinciden en muchas apuestas territoriales de bordado latinoamericano: [https://www.youtube.com/watch?v=FV85BJZVnuU]

“Siguiéndole el Hilo a Los Costureros de la Memoria”, https://www.youtube.com/watch?v=CofjSsga7tY

CNMH, El pueblo que sanó con telares (2023) https://centrodememoriahistorica.gov.co/el-pueblo-que-sano-con-telares/

“Museo de Arte en Memoria de las Víctimas de Mampuján: sanación espiritual y rescate cultural” (2021) https://www.radionacional.co/actualidad/paz/museo-de-arte-en-memoria-de-las-victimas-de-mampujan;

La supuesta guerra contra el narcotráfico –como se ha implementado contra las pandillas centroamericanas o el supuesto “conflicto armado interno” en Ecuador– opera como un recurso mediático: “ataques antinarcóticos”, “antipandillas”, “contra la delincuencia”, que poco se parecen a lo que ocurre en el territorio. Confirman que, así como los piratas del siglo XVIII eran convertidos, cuando le convenía a la corona británica, en corsarios, realmente solo eran carne de cañón y chivos expiatorios para “demostrar la mano dura” en el momento que ya no sirven a la economía de ocupación, saqueo y guerra. La economía de la guerra contra el narco, fortalece el ciclo, no lo interrumpe, solo lo reacomoda y el imperialismo lo cualifica, lo utiliza para el control militar y geopolítico. Es el reacomodo de las fuerzas del narco estado transnacional. Bengoa Valdés, A. J., & XXXXX. (2015). Políticas de la violencia estatal: Los casos de Colombia y El Salvador. CLACSO.

Diría Francesca en el mismo texto “Como en el caso de la acción feminista para evidenciar que no hay nada natural en la inferiorización de las mujeres, la acción de madres de muchachas y muchachos desaparecidos, asesinados, muertos en aparentes enfrentamientos con las fuerzas del orden según un montaje ficticio; las denuncias de artistas y escritores de la violencia constante en los caminos, las plazas, los pueblos, la vida cotidiana de México; las investigaciones de las y los defensores de los derechos humanos acerca de la censura mediante el miedo, la tortura y el asesinato de periodistas; el ejercicio de la recopilación de datos hemerográficos por parte de activistas pacifistas; y el abnegado trabajo de desmontaje de la banalización de los hechos delictivos y la criminalización de la protesta, llevadas a cabo por la televisión y la radio, información que sostienen docentes y conferencistas comprometidos, han enfrentado la ardua labor de resistir la destrucción de la memoria colectiva. Así quien borda sostiene el recuerdo, cosiendo los jirones de la reminiscencia hasta restaurar el tejido de una evocación activa.” (Gargallo, 2014: 54)

Gracias a Daniela Carvajal por los datos, el sostenimiento de este proceso de bordado con madres y amigas de las mujeres nombradas, a Vero Alvear y otras colaboradoras. Pero a Daniela por el impulso a la Colectiva Bordar la Ternura y sobre todo el apoyo amoroso en la lectura de este artículo.

El libro textil de Bordando Abya Yala recorre los territorios levantando una voz sobre el autocuidado y los cuidados colectivos para lxs niñxs del futuro: la Carta Somos tus Ancestras. https://www.instagram.com/bordandoabyayala/

“El trabajo comunitario es la condensación de tales procesos de reiterada producción colectiva de decisiones, por lo cual permite la modificación y regeneración sistemática del flujo de intercambio y distribución de los bienes que tienen alguna utilidad para otros, estos bienes están preñados de sentidos diversos y múltiples que provienen de los variados acuerdos en común, esto es, de la capacidad colectiva de autorregulación que hace inviables otras formas de reproducción de la vida centradas en la acumulación de valor” (Gutiérrez y Salazar, 2022, p. 42)

“Soñamos “que el patriarcado ardía” y que era posible habitar espacios libres de crueldad. Mucho tiempo lo grafiteamos, lo teorizamos, lo escracheamos y lo propusimos. Luego vinimos a gritar ese sueño en territorio libre de feminicidios. Aquí lo lloramos y lo gemimos. Aquí lo cantamos bailándolo, cariñándolo en este valle de organización y trabajo. Del 26 al 29 de diciembre de 2019 las mujeres zapatistas nos cobijaron en su regazo colectivo y rebelde para arroparnos en dignidad dentro de un semillero que lleva el nombre de la comandanta Ramona, fallecida hace 14 años. Pisando sus huellas, las de Susana y las de todas las madres fundadoras del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, llegamos a este encuentro que nunca debió ser. La violencia contra las mujeres, el tema a discutir en este encuentro internacional, tendría que haber disminuido si las condiciones sistémicas de paridad y equidad que promulgamos desde los debates feministas fueran suficientes. Pero no lo son. Estas islas rebeldes autónomas y autogestivas zapatistas, que se han multiplicado en el último año, resisten dentro de un mar agitado de violencia generalizada que alcanzó los 38 mil asesinatos este 2019 en un México que no funciona. Esa misma violencia golpea a miles de millones de personas, particularmente mujeres, niños y niñas, según lo explican unas 4 mil mujeres que llegaron de 49 países que tampoco funcionan” Fuimos todas, “Vida, respeto y palabra. Crónica del segundo encuentro zapatista de Mujeres que Luchan”, 04 de Enero 2020, https://radiozapatista.org/?p=33321

Dahlia de la Cerda (2025) habla sobre la interseccionalidad en el amor. Me hubiera gustado saber qué pensaba Francesca, sobre lo que plantea cómo cuidado y amor atravesados por clase, raza, género y demás, sobre todo por jerarquías que el feminismo hegemónico no reconoce, entre mujeres “cultas” y hombres “de barrio”, esa relación social dependiente del contexto que pone a todos los hombres como opresores sin aplicar la interseccionalidad que sí aplica en los feminismos. Es así que el cuidar, es más un cómo, desde dónde y en qué contextos. ¿Quién utiliza a quién cuando hay privilegios de clase o raza por ejemplo? Aunque ya sabemos que para Francesca, las parejas son fuente de límites innecesarios

Published

2026-11-01

How to Cite

Villavicencio, E. (2026). From lived experience to the transterritorial politics of diverse women in Abya Yala: Francesca Gargallo’s methodology of life. BAJO EL VOLCÁN. REVISTA DEL POSGRADO DE SOCIOLOGÍA. BUAP, 8(15), 97–119. https://doi.org/10.32399/ICSYH.bvbuap.2954-4300.2026.8.15.898