Bajo el Volcán. Revista del Posgrado de Sociología. BUAP, Año 8, Núm. 15, noviembre de 2026 – abril de 2027, pp. 317-321.
ISSN 2954-4300 · https://doi.org/10.32399/ICSYH.bvbuap.2954-4300.2026.8.15.897

Reseñas e intervenciones

Reseña: «Algunas reflexiones en torno a la novela La semilla (plan campesino de solteras) de Francesca Gargallo Celentani»

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Sarai Soto
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades «Alfonso Vélez Pliego», BUAP, México
ORCID: https://orcid.org/0009-0007-8998-1499

Recibido: 28/05/2026
Aceptado: 01/09/2026

El único motivo para hacer este trabajo analítico es aprender cómo contar otra historia y cómo aportar cosas al trabajo de quienes ya están narrando de manera diferente.

Donna Haraway

Para Francesca Gargallo narrar no es un acto individual. No podría serlo. Las múltiples formas que puede adquirir la narración (desde un libro o una conferencia, hasta una charla entre amigas) son detonadas por una voluntad de comunicación que presupone a una interlocutora1 posible: narrar es un acto relacional (Gargallo, 2003).

En tanto narradora, Francesca fue marginada de algunos círculos de filósofos e historiadores en los que sus ficciones no eran consideradas con la seriedad epistémica necesaria para pertenecer al canon. Uno de sus esfuerzos políticos tiene que ver, justamente, con reflexionar sobre lo narrativo como voluntad ético-cognoscitiva que apuesta por caminos epistemológicos que contribuyan a sacarnos del individualismo capitalista y de las formas hegemónicas de producción de conocimiento (Gargallo, 2003, p. 139).

Es decir, para Francesca la narrativa abre caminos de resistencia epistemológica que contraponen el diálogo, las diferencias y lo heterogéneo a las formas unívocas y universalizantes porque, como dice la filósofa feminista, «el conocimiento no es sólo uno y nunca se reduce a un solo modo de expresión» (Gargallo, 2003, p. 145). En ese sentido, cuando una se acerca a sus textos literarios, encuentra en sus narraciones, historias y personajes a través de los cuales se abren reflexiones, sentires y preguntas importantes sobre el mundo que habitamos, tal como sucede con el libro que aquí me convoca.

La semilla (Plan campesino de solteras) es la primera novela de una trilogía a la que Francesca llamaba La Madre Tierra,2 evocando el título de una revista de nombre homónimo fundada por la anarquista Emma Goldman a principios del siglo xx (Mondragón, s. f.), en la que se propuso explorar lo que ella misma nombró como «la dimensión biológica y narrativa de la vida» (Gargallo, 2023b, p. 133).

La segunda publicación de esta tríada lleva por nombre Al paso de los días (Gargallo, 2013) y la última La costra de la tierra (Gargallo, 2023a). Se trata de tres novelas a través de las cuales la filósofa, escritora e historiadora de las ideas, desarrolló una escritura ficcional, mezclada con datos e información documentales, para reflexionar sobre la crisis vital que aqueja a La Madre Tierra.

En dichos textos, la autora tiende una serie de puentes entre tres expresiones clásicas de la literatura (la épica, la tragedia y la lírica) y lo que ella nombra como «las ciencias de la vida y del ser»: la biología, la física y la geología (Gargallo, 2013, p. 171). Las tres historias abren un conjunto de diálogos para repensar la vida, la producción de conocimiento y el desarrollo tecnológico, a partir de un sentido de arraigo con el territorio, que invita a reconsiderar el rumbo colectivo en estos tiempos cuando se multiplican las manifestaciones de una profunda crisis medioambiental. Este esfuerzo resulta particularmente importante a principios del milenio, en un momento donde ya se comenzaba a pensar sobre el fin del mundo y la dificultad para visualizar el futuro. En ese contexto, la escritora siciliana-mexicana apostó a una narrativa capaz de impulsar diálogos e imaginarios colectivos sobre el mundo por venir.

La semilla (Plan campesino de solteras) cuenta un relato en el que se entretejen la producción de conocimiento científico y el desarrollo tecnológico con la fabulación especulativa, las prácticas y problemáticas del campo mexicano, la defensa del territorio y el asedio a la labor periodística en México, a través del desarrollo de personajes femeninos complejos cuyas reflexiones acompañan la ansiedad por el futuro en estos tiempos difíciles de transitar.

Escrito entre el 2001 y el 2012, este libro es fruto de las andanzas de Francesca por territorios y procesos organizativos diversos en Abya Yala. A través de una historia donde se mezcla la ficción con elementos de la realidad, se nos presenta una problemática que se ha vuelto cada vez más cotidiana en lo que va del siglo xxi: la sustitución gradual de semillas de variedades nativas del maíz por versiones genéticamente modificadas.

En el libro, el desarrollo agrobiotecnológico que ha permitido la creación de estas semillas es financiado por corporaciones millonarias que, en colusión con autoridades gubernamentales de distintos niveles, las están introduciendo en el campo mexicano sin advertir a los campesinos que se trata de semillas modificadas que pueden suponer riesgos para la salud humana y el bienestar del suelo mismo, además de estar contribuyendo a que la propiedad de la tierra quede en manos de unas cuantas corporaciones en el mundo.3

La historia comienza cuando un grupo de científicas y una periodista tratan de hacer pública información sobre la siembra de maíz transgénico en Oaxaca para advertir sobre «los peligros de las biotecnologías» (Gargallo, 2023b, p. 27), señalando que la pérdida de biodiversidad producida por las semillas genéticamente modificadas «pone en riesgo la seguridad alimentaria del mundo» (Gargallo, 2023b, p. 33), además de generar potenciales impactos negativos en la salud de quienes las consumen.

Su objetivo se complica porque se enfrentan a una red de censura financiada por los grandes empresarios del agronegocio, quienes invierten millones en ocultar datos sobre los impactos de las semillas transgénicas que ellos mismos producen. Sin embargo, esto da pie a que se articulen esfuerzos organizativos entre campesinas y campesinos de diversas comunidades de la sierra mixteca, lo que va permitiendo el desarrollo de una serie de acciones épicas para hacer frente a distintos atentados que ponen en riesgo sus vidas y el bienestar de sus comunidades.

En una trama que mezcla información de carácter documental con elementos que hoy podríamos denominar de ciencia ficción (siempre con el cuidado de especificar que esa no es la manera en que Francesca nombró su escritura), esta historia, desenvuelta en una región campesina del sur de México, conduce a la lectora por una serie de reflexiones que cuestionan si el conocimiento y la tecnología van necesariamente de la mano con el ideal de progreso.

Al evidenciar que la producción de conocimiento está financiada por intereses de grandes consorcios empresariales, los cuales determinan su potencial desarrollo o censura, el libro abre un conjunto de preguntas más necesarias hoy que nunca ante la reciente aceleración de avances en materia de tecnología digital: ¿qué prácticas necesitamos desarrollar para sostener caminos epistemológicos que no estén regidos por los intereses del mercado?, ¿de qué manera podemos producir conocimientos que no desdeñen la sabiduría ancestral, sino que se nutran de ella?, ¿es posible poner las tecnologías digitales al servicio de la vida y no del capital? y, de ser así, ¿sobre qué territorios y pueblos deberían recaer las afectaciones ambientales necesarias para la producción de dichas tecnologías?4

Los senderos narrativos que este libro abre entre ficción, realidad, aventura y tecnología, poniendo en el centro problemáticas sociales de importancia vigente, evocan la escritura de ciencia ficción contemporánea de mujeres en México. De acuerdo con Rafael Mondragón (en Rea, 2023), La semilla (Plan campesino de solteras), así como los otros dos textos de la trilogía, son los antecesores de la literatura de ciencia ficción que ahora escriben mujeres como Gabriela Damián y Gabriela Jáuregui: «esas novelas son sus antecesoras y Francesca es su abuela, aunque quizá una abuela no conocida».

Hace 15 años, cuando la escritora feminista concluyó su trilogía y buscó espacios para publicarla, se enfrentó con rechazos casi unánimes. Mondragón (s. f.) cuenta que «uno de esos editores le dijo que a quién se le ocurría mezclar novela y biología, que la pérdida de las semillas nativas no era un tema importante para los lectores de literatura y que el tiempo pasado por Francesca en la universidad había acabado con su capacidad literaria».

En ese entonces, solamente logró publicar la segunda novela de la trilogía en la única casa editorial que le abrió las puertas: Terracota. Para 2017, un par de editoriales independientes en Oaxaca publicaron las otras dos novelas en ediciones artesanales con un tiraje muy pequeño. Y no fue sino hasta después de su muerte, en 2023, cuando Heredad decidió rendirle un homenaje póstumo publicando la primera y la tercera de sus novelas de la trilogía, como parte de una colección que lleva por nombre Escrituras de mujeres para caminar la Tierra.

La semilla (Plan campesino de solteras), así como los otros dos textos, están hoy más vivos que nunca. No sólo porque han vencido una historia de censura de la industria editorial, sino porque las preguntas y reflexiones abiertas por Francesca en esas novelas no han hecho más que multiplicarse y expandirse. La preocupación por el futuro se ha amplificado, la necesidad de impulsar imaginarios colectivos sobre los nuevos mundos por venir se siente urgente. Así como urgente parece insistir en el esfuerzo narrativo y epistemológico que Francesca desarrolló a lo largo de su vida: pensar a través de ficciones y proponer senderos para diversificar los diálogos epistemológicos, arraigándolos al territorio, a las personas que lo habitan y a las luchas que lo defienden.

Referencias

Gargallo, F. (2003). Intentando acercarme a una razón narrativa. Intersticios. Filosofía, Arte, Religión (19), 135-145.

Gargallo, F. (2013). Al paso de los días. México: Terracota.

Gargallo, F. (2023a). La costra de la tierra. México: Heredad.

Gargallo, F. (2023b). La semilla (Plan campesino de solteras). México: Heredad.

Mondragón, R. (s.f.). Francesca Gargallo y la literatura. Ojarasca La Jornada. https://ojarasca.jornada.com.mx/2026/03/13/francesca-gargallo-y-la-literatura-1179.html.

Rea, D. (27 de diciembre de 2023). Pie de Página. Dos novelas para restituir la memoria de Francesca Gargallo. https://piedepagina.mx/dos-novelas-para-restituir-la-memoria-de-francesca-gargallo.

Notas

  1. El presente texto está escrito intencionalmente de forma feminizada. Esto responde a un posicionamiento político al que Francesca misma se suscribía, que tiene la intención de contribuir a desarticular la voz masculina predominante en las narraciones hegemónicas. ↩

  2. Supe de esta trilogía gracias a la Dra. Xóchitl Arteaga, entrañable amiga y compañera de lucha cuyos diálogos generosos agradezco siempre. ↩

  3. El parecido con la realidad no es mera coincidencia. ↩

  4. Es fundamental tener en cuenta que la fabricación y funcionamiento de tecnologías digitales, independientemente del uso a que sean destinadas, requieren importantes cantidades de minerales, metales, agua y energía que son tomados de territorios concretos. Buena parte de ellos hoy se extrae del sur global. ↩